La corneadora tiránica

Yo a mi marido lo humillo y lo castigo a tope y la verdad el cabrón es sumiso como un perro, y más le vale que así sea porque cuando intenta rebelarse termina con dolor de huevos.

Le he puesto los cuernos con dos de sus amigos, un vecino que teníamos, y alguno que otro que yo me he levantado, pero la corneada más espectacular se la metí a los 3 meses de casados pues terminé follándome al hombre que el cornudo más odiaba, a su propio jefe y en su propia oficina, se sintió tan humillado que el imbécil que había soportado todas las corneadas anteriores humildemente cuando se enteró que me estaba acostando con su jefe se atrevió a reclamarme, me decía que eso era el colmo, que como le iba a hacer semejante putada que eso si no lo podía tolerar…. bla bla bla.

El caso es con un par de buenos bofetones le corté sus patéticas protestas, recuerdo que lo agarré con fuerza de las bolas – yo te los pongo con quien me de la puta gana maricón impotente, de cuando acá me vas a decir con quien puedo follar y con quien no, que te estas creyendo payaso lame culos, yo te pongo los cuernos con quien se me antoje y donde se me antoje y tu te aguantas so cabrón – Le retorcí y zarandeé los huevos hasta que llorando termino pidiéndome perdón por faltarme al respeto.
Al otro día me vio pasar frente a su pequeño cubículo de contable hacia la imponente oficina de su jefe, follamos sobre su gran escritorio, en la alfombra y en un diván, unas dos horas después salí contoneando altiva mis caderas y me detuve frente al minúsculo escritorio de mi marido me incliné hacia él…
– Te mandó decir tu jefe que necesita para mañana el consolidado de ventas de los últimos 15 días – El pobre idiota estaba rojo como un tomate no podía ni hablar de la humillación…

- Veo que tu escritorio es igual de pequeño y patético a tu miserable pija, eres un perdedor querido, ya conoces el escritorio de Pedro, dije en un tono tan familiar el nombre de su jefe que pasó de rojo a pálido… – el tiene una pija de verdad, pija de jefe = escritorio de jefe… tu entiendes querido verdad? – él
cerro los ojos y tragó saliva.

- te espero en casa querido, y recuerda maricón ni un minuto después de las 6 de la tarde si no quieres otra paliza – en la mañana le había dado una buena dosis de correa por rezongar cuando le anuncié que iría a la oficina a visitar a su jefe.
Regresé a la oficina un par de días después y luego otro día y luego otro… naturalmente el cabrón se había convertido en el hazmerreír de todos sus compañeros de trabajo, aguanto 15 días y renunció al cargo que era exactamente lo que yo quería, Desde entonces lo tengo en casa como criado permanente, el pinche salario que ganaba no me hace falta yo modestia aparte soy buena en los negocios y me ahorra además tener que pagar una criada que mantenga la casa como una tacita de oro.

~ por cornudosdomados en 28 enero 2009.

4 comentarios to “La corneadora tiránica”

  1. Estimada Diossa:
    Que suerte que tiene el cornudo de tu marido, yo daría lo que fuera por estar en su lugar.

  2. Gracias por este relato muy motivante, ojalá siguieras escribiendo

  3. me encantaria servirte, ojalas en venezuela las mujeres se comportaran asi y se valorisaran tal cual como eres… amo el FEMDOM. sigue haciendo relatos de este tipo.

  4. Este relato es muy ueno porque no sigues escribiendo, podrias darle una continuidad a la corneadora tiranica

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